En busca del "sin gluten" en Colonia | CeliCity

En busca del “sin gluten” en Colonia

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El pasado mes de marzo fui a visitar la feria Anuga Food Tec en Colonia, Alemania. Fue una semana de viaje distinta y llena de nervios, ya que el día anterior había sucedido la tragedia del avión de German Wings que se estrelló en Los Alpes franceses y todo el mundo estaba conmocionado.

Cogí el avión desde Barcelona a Düsseldorf y durante el vuelo nos ofrecieron un bocadillo, con un snack y una botellita de agua. Cuando le dije a la azafata que era celíaco, abrió la bolsa, sacó el snack y me preguntó si podía comerlo. Ví que si podía y fue un detalle que abriera otra bolsa, y me diera dos snacks y un agua. Empezamos el viaje con muy buen pié.

catedral

Desde Düsseldorf cogí el tren durante 40 minutos hasta Colonia y lo primero que hice fue irme al hotel a hacer el check-in. Como lo habíamos reservado a través de la agencia, ya estaban informados de que era celíaco y tenían preparado un desayuno especial para el día siguiente.

Una vez instalado en la habitación, me fui a buscar un sitio para comer. Abrí Celicity, tecleé «Colonia» y me salieron algunos restaurantes. Escogí un italiano que se llama Cani de la Citta, en la calle BenesisstraBe 61 muy cerca de Rudolfplatz donde hay una parada de tranvía.
carpaccioEl restaurante estaba bastante bien, además el camarero hablaba español, lo cual facilitó todavía más las cosas. Escogí una ensalada de rúcula con carpaccio y parmesano y un zumo de manzana para beber. Esto del zumo es una costumbre que cogí durante el tiempo que vivía en Italia.

Al salir del restaurante, y haciendo uso de mi experiencia en ferias anteriores, vi que había un supermercado DM de camino a la estación de tranvía y entré a comprar un par de galletas por si tenía hambre dentro la feria más tarde, ya que no suele haber muchas cosas sin gluten en estos sitios. Estuve toda la tarde allí visitando los stands de algunos proveedores y posibles
clientes y luego fui a pasear por la ciudad.

Aunque el tiempo no acompañaba mucho, debía aprovechar la oportunidad de ver un poco la ciudad, ya que al día siguiente continuaba en la feria y por la tarde volvería ya a Barcelona.
Así que mientras disfrutaba de mis galletas, cogí el tren desde el recinto ferial hasta la Catedral, el Dom y desde allí, después de admirarla desde fuera, fui a callejear.

combo burguerLlegó la hora de comer pero me había quedado sin batería de manera que no pude consultar Celicity, con lo que decidí improvisar. Durante mi paseo por la calle Hohe StraBe, había visto una braseria que se llama Das Kleine Steakhaus, en el número 73-75, y allí es adónde fui. Tras hablar con la camarera en alemán-inglés, entendió que quería la hamburguesa casera de 400gr
sin pan (ohne brot) y que las patatas las frieran a parte. Así que allí me teníais, disfrutando de una buena hamburguesa con una copa de vino y un agua con gas, con gas porque no recordaba que en Alemania cuando pides solo agua, siempre te la traen con gas.

Después de cenar, paseé un rato para bajar la comida hasta que el cansancio de haber andado tanto durante el día pudo conmigo y decidí coger el tranvía de vuelta. Lo que no sabía es que me esperaban 20 minutos más andando, ya que bajé en una parada que en teoría caía más cerca del hotel pero no reconocí nada y me desorienté, con lo que tuve que dar un par de vueltas de más hasta encontrar una calle que reconociera en ese mapa tan básico que me
habían dado.

desayunoAl día siguiente, sólo quedaba desayunar, ver los dos pabellones que me quedaban de la feria e ir al aeropuerto a coger el avión de vuelta. Así que después de ducharme y dejar la maleta lista, bajé al bufet para desayunar.
Ya me esperaban con una panera con tres tipos de pan distintos y el resto podía comerlo todo. Siguiendo el dicho de “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo” me preparé un buen desayuno.

Terminado el desayuno, volví a la habitación, cerré la maleta y me fui a la feria, porque el hotel ya estaba pagado con un vale de esos que te sacan las agencias. Allí estuve paseando y charlando con algunos conocidos durante toda la mañana hasta que a las 14 h. cogí un taxi para dirigirme al aeropuerto. Busqué algo por la feria para comer, pero no encontré nada de mi agrado así que decidí buscar algún restaurente en el Aeropuerto. El día anterior, consultando Celicity, había leído la cadena Maredo, y en efecto había uno allí. Además, es genial porque tienen un librito dónde están todos los alérgenos indicados. Está muy bien porque cuando te has mirado la carta en tu idioma, italiano, castellano, francés, español o alemán, el camarero viene y te ayuda a ver qué puedes comer.

copa heladoAsí lo hice yo y al final me cogí un pincho de carne con pimiento y cebolla y arroz que estaba riquísimo, ¡y de postre una bola de helado de vainilla bañada con caramelo, todo sin gluten!

Ya sólo me quedaba coger el avión y volver a casa. Durante el vuelo repitieron lo del bocadillo, pero esta vez no me tocó una azafata tan simpática y sólo me dió el snack y la botella. Esta vez en vez de ser de chocolate, eran unos ositos de goma Haribo.

¿Has usado tú también CeliCity en tus escapadas? Si es así, cuéntamos cómo te ayudó o te sacó de un apuro en alguno de tus viajes.

¡Hasta la próxima!

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